La Tirada del Abanico
Para esta tirada, útil y sencilla, será preciso combinar los datos proporcionados por siete arcanos mayores. Puede contestar a una pregunta concreta, pero también se utiliza como una prospección general de futuro. Es importante destacar que en esta tirada hay que considerar El Loco como el arcano número 22.
Se aconseja emplear esta tirada cuando el consultante formule una pregunta concreta en la que sea necesario conocer las personas y circunstancias relacionadas con el entorno de la consulta, con indicación de lo más relevante en el asunto a tratar. También puede utilizarse como una tirada general de futuro, para un plazo de seis meses a partir del momento de su realización.
Vamos a explicar la sistemática de esta tirada aplicándola al caso de que el consultante la requiera para obtener la respuesta a una pregunta concreta. El consultante deberá sentarse frente al consultor y formulará dicha pregunta en voz alta y lo más claramente posible. Acto seguido, el consultor tomará los arcanos y procederá a barajarlos sobre la mesa con ambas manos, en sentido circular y contrario a las manecillas del reloj, para que se mezclen bien tanto del derecho como invertidas. Una vez barajadas las cartas, el consultor las reunirá de nuevo en el mazo y se lo pasará al consultante, con objeto de que éste lo baraje de la manera que tenga por costumbre. A continuación, el consultante cortará el mazo en dos partes más o menos iguales, y las volverá a juntar de manera distinta a como estaban antes del corte; así se consigue que el consultante sea el último en tocar las cartas antes de iniciar la lectura.
LA CONSULTA
El consultor toma la carta superior del mazo y la descubre, colocándola a su izquierda sobre la mesa. Esta carta, la número 1, es la que representa el estado actual de la situación en lo que se refiere a la pregunta objeto de consulta.
A continuación el consultor descubre la siguiente carta del mazo y la coloca en línea horizontal junto a la primera, y a su derecha. Esta carta, la número dos, indica el entorno relativo a la pregunta.
El consultor repite la operación por tercera vez, es decir, descubre de nueve, la carta superior del mazo y la coloca a la derecha de la carta número dos y en la misma línea horizontal. El arcano que ocupe esta posición, la número tres, indicará lo más destacable en relación con la pregunta realizada.
Por fin, el consultor destapa una nueva carta y la coloca al final de la hilera. En esta carta número cuatro será aquella en la que confluyan las influencias de las tres anteriores y, en consecuencia, la que dará respuesta a la pregunta realizada. El siguiente paso es sumar los números de los arcanos que han salido en la tirada y que se encuentran sobre la mesa. El resultado de esta suma proporcionará el número del arcano que el consultor tendrá que buscar en el mazo (procurando no desordenarlo). Si la suma resultante es superior a 22, hay que volver a sumar sus dígitos hasta encontrar el número del arcano correspondiente. Por ejemplo: si la suma diera como resultado 26, sumaríamos 2+6 para obtener así el arcano número 8, es decir, La Justicia. El arcano así obtenido representa la carta de síntesis de la pregunta.
Una vez localizado el arcano de la carta de síntesis por el procedimiento anteriormente expuesto, se retira del mazo y se sitúa a poca distancia y por encima de las cuatro cartas ya presentes en la mesa. Se retiran asimismo las cartas anterior y posterior a dicho arcano; la anterior se coloca a la izquierda de la carta de síntesis, y la posterior, a su derecha, formando un abanico. La interpretación del conjunto de estas tres cartas proporcionará al consultor datos sobre las consecuencias a largo plazo del resultado final de la pregunta. Puede suceder que el arcano que salga como resultado de la suma esté ya presente en la tirada; si es así, dicho arcano se considera clave en la interpretación y se prescinde del método de la suma para determinar la carta de síntesis. En este caso, el abanico se forma con las tres primeras cartas del mazo.
Artículo en: Tarot
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